viernes, 17 de diciembre de 2010

Ríe hasta que te duela la barriga, salta más alto que nadie, baila bajo la lluvia, disfruta de cualquier tontería, rebózate en la arena, sal a la calle, come todo el chocolate del mundo, tírate a una piscina con ropa, cómprate esos zapatos que tanto te gustan, haz el pavo, escucha esa canción todas las veces que haga falta, hazte pasar por guiri, olvídate de los problemas, se feliz, por cada lágrima pon una sonrisa, ponte guapa. Piensa que la vida está para vivirla, no la malgastes preocupándote de absurdos problemas que nada tienen que ver contigo, disfruta con cada persona que conozcas, con cada locura, con cada marrón, con cada estupidez.
Ser feliz. En eso consiste la vida. Cuando caigas, levántate sin nigún miedo. Si tropiezas haz lo inevitable para no llegar a caer. Respóndele a la gente que te ha hecho sufrir con tu mejor sonrisa, aún preguntándose como puedes estar así de bien después de todo. Sal a la calle y plántale cara al miedo. Que nada ni nadie te detenga. Lucha por tus sueños, algún día los conseguirás. Atraviesa las murallas que te ponga la vida. Ríete de cosas que apenas tengan importancia, y ríete aún más de las que si la tienen. Y sobre todo, vive cada día como si fuera el último
Espero que muchas de estas cosas sean a mi lado.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Que me has ganado poquito a poco, tú que llegaste por casualidad.

Te parecerá lo típico que se dice, pero no es así... Gracias. Por todo. Por cada ataque descontrolado de risa. Por cada ayuda que me has prestado sin interés. Por cada abrazo que me has dado cuando más lo necesitaba. Por soportarme en días que ni siquiera yo podía. Por cada tarde o noche juntas. Y sobretodo, gracias por cada pequeño detalle que forma parte de ti. Detalles a los que no mucha gente da importancia. Detalles que a lo mejor ni siquiera tú has observado. Son ellos los que hacen que seas así, y por ello que yo me sienta orgullosa de poder decir que somos amigas. Detalles que me hacen sonreír mil veces por minuto, que me hacen feliz sin que ni siquiera te des cuenta. Y después de tantos días perfectos, me gustaría que todos fuesen igual de buenos o más, a tu lado. Te quiero, y lo siento de nuevo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nada se me ocurre, nada es suficiente para decir lo que tengo yo adentro. Lo nuestro es tan genial que nadie puede decir, que lo entiende porque no es así.

Risas, carcajadas enormes, lágrimas de esas risas.Y minutos más de vida que me regala, sin ella saberlo. Ni quererlo. Ni prepararlo, ni con guión. Porque no se ciñe a nada, y espero que no lo haga nunca. Por ser tan especial como es. Porque por ella es por las pocas personas por las que pondría la mano en el fuego. Que es única.
A veces me olvido de expresarlo...Expresar lo mucho que te quiero.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Hoy me siento tan grande por tenerte a mi lado.


Es verdad. Es verdad que se puede ser feliz, conseguir los propósitos de la vida, cumplir 
cada uno de tus deseos, reír por cada tontería como si dependieras de ello. Levantarte cada mañana y pensar que vas a hacer lo que sea porque ese sea el mejor día de tu vida. cuando lo consigas, al día siguiente igual. Sacar esa sonrisa que te caracteriza, tu sonrisa. Ver las cosas de otro color, como si fuesen mejor de lo que son. Todas esas cosas que hacen que la vida gane un sentido, al menos para mí. No es tan difícil al fin y al cabo. Sólo necesito una cosa, que estés aquí, conmigo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Puedo decirte mil y una cosas... pero todas ellas se resumen en que cuando seamos viejecillas y vayamos del brazo me dirás: ¿te acuerdas de...?


No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni futuro, pero cuando me necesites estaré allí. No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero los disfruto sinceramente contigo cuando te veo feliz. No juzgo las decisiones que tomas en la vida, me limito a apoyarte y a ayudarte siempre que lo necesites. No puedo impedir que te alejes de mí, pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas. No puedo evitar tus sufrimientos, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos. No puedo decirte quién eres, ni quien deberías ser. Solamente puedo quererte como eres, porque sólo tú eres así.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llamaló felicidad


Pónmelo difícil. No me lo pongas en bandeja, pero tampoco me lo pongas imposible. Lo justo, a su medida. Hazlo llamativo. Pónmelo de tal forma que quiera ir a por ello a cada minuto, a cada segundo. Hasta conseguirlo. Sabes cómo soy, si me propongo algo, voy a por ello.
Y
me propongo encontrarte en cada mirada, en cada sonrisa, en cada roce de manos, en cada canción. Encontrarte y que me encuentres tú a mí. Que sea algo mutuo.
Me propongo que te guste, que sonrías con cada gesto, con cada palabra. Tu sonrisa será el motivo de mi día a día. Y
el motor del mundo. Porque si no sonríes, el mundo no gira, mi mundo no gira. Se paraliza, se produce un eclipse de la nada, ni sol ni luna. Y yo quiero verlo todo, contigo. Que ya me encargo yo de enseñarte mil lunas, de esas que se quedan grabadas en las retinas, para que yo pueda verlas...pero reflejadas en tus ojos.
Y junto con las lunas, me propongo buscar una estrella, la más bonita y
la más brillante de todas. Y ponerle tu nombre, tu número, tu felicidad. Y esa estrella será eterna. La miraré, y te miraré a ti. Seré feliz. Y a ti... a ti te propongo una caricia en luna llena. Te propongo llegar a donde el sol se esconde, para arroparte con estrellas entre la luna y el mar.
Me propongo despertarme cada día y
sonreír porque tú estés a mi lado física o mentalmente. Y también te propongo que tú lo hagas, que pienses en mi nombre, y tu cara esboce una pequeña sonrisa tonta. Yo me encargaré de ser el albañil que día a día vaya construyendo esa sonrisa.
Me propongo que tú seas tú, yo sea yo, y tú y yo sumemos uno, para romper con las normas matemáticas de que uno más uno es igual a dos.
Me propongo quererte. Y que me quieras.